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«El Servicio Meteorológico ha pronosticado que esta tormenta llegará pasado mañana. En las poblaciones río abajo del valle de Dixie, como Meuse, Dade y Peachtree, deben prestar atención a las lluvias intensas; las zonas bajas han de extremar las precauciones...»
Hugo apagó la radio y bajó del coche. A lo lejos retumbaba un trueno, pero no había caído ni una sola gota de lluvia; el calor sofocante crispaba los nervios. El joven Frantz se acercó desde la orilla y le hizo un gesto con la mano.
«Muchísimas gracias por venir, agente.»
«No, es mi trabajo.» Hugo se ajustó el ala del sombrero. «Ya me contaste por teléfono lo que pasó. ¿Dónde fue?»
El joven Frantz señaló hacia la orilla. «Ahí abajo, junto a la nevera que solía usar para guardar el pescado en hielo.»
Hugo se acercó a la orilla: huellas hundidas en el barro, un taburete plegable de camuflaje, un cubo, y una nevera portátil completamente vacía.
«¿Has visto la caña, o algún otro utensilio de pesca?»
«No, agente. Esta mañana, después de que el señor Louis me contara lo de la apuesta, he estado buscando por la orilla hasta hace poco, más de las siete, y esto es lo único que he encontrado.»
«¿Crees que se cayó al río?»
«Eso mismo pienso yo, pero él sabe nadar, y bastante bien. ¿Conoce el polideportivo con la piscina grande, cerca de la reserva?»
«¿El semiabierto, pegado al río Meuse, donde nadas y de paso ves los caimanes?»
«Ese mismo. Es socio del club de allí, pero siempre ha tenido arritmia, y me preocupa.»
«Por lo que conozco al viejo Frantz, no es de los que abandonan una apuesta de pesca para irse a nadar.»
«Yo diría que es más de los que, si abandonan, se van a beber. Pero anoche recorrí todos los bares del pueblo y no lo encontré por ningún sitio. Esta mañana, justo antes de venir a poner la denuncia, el señor Louis me contó lo de la apuesta, y por eso vine a buscar por la orilla.»
«En cualquier caso, también desapareció junto al río. Es un poco extraño.»
«¿También junto al río?»
«Joey, el de los Brown, también. No se lo digas a nadie todavía. Voy a pedirle al Sheriff que me dé algo de gente, a ver si esta tarde podemos rastrear el río.»
«Gracias, agente. Si tiene alguna novedad que decirme, o si encuentra a mi padre, hoy estaré por aquí cerca todo el día. Si ve una camioneta azul pequeña, esa es la mía.»
«Bien, entendido.»